Navegar en condiciones adversas

Un día u otro nos encontraremos en el mar con una situación que podría sobrepasar nuestras facultades para afrontarla. Pues bien, la facultad más importante que necesitaremos es “Mantener la calma“.

Siempre que vayamos a salir al mar, debemos tener en cuenta los siguientes puntos. Son muy importantes y no es necesario que sea por riguroso orden:

  1. Conocer el pronóstico meteorológico de la zona/s por las que vayamos a navegar.
  2. Tener al día todos los elementos de seguridad de la embarcación.
  3. Todas las personas a bordo debemos conocer el manejo de los elementos de seguridad de la embarcación.
  4. Comprobar el buen estado de la embarcación para navegar.
  5. Conocer por parte de la tripulación los distintos puertos y zonas de recalada cercanos por si fuera necesario buscar refugio.

CONOCER EL PRONÓSTICO METEOROLÓGICO:

Aunque el conocimiento del pronóstico del tiempo es una baza importante a la hora de preparar nuestra navegación, siempre hay alguna sorpresa que la climatología tiene guardada para nosotros, es por eso que nunca debemos confiarnos y debemos siempre estar preparados.

Existen distintos medios (TV, Internet…) que te pueden facilitar con anticipación las predicciones meteorológicas, pero uno de los más importantes son los canales VHF marinos de las distintas zonas de navegación, que facilitan partes meteorológicos cada 20′ aproximadamente. Cuando estamos navegando con la emisora VHF en el canal de seguridad (Canal 16), este nos advertirá del parte meteorológico previsto, indicando el cambio de canal para cada zona de navegación.

Recomiendo que si estamos empezando (siempre se está empezando) hagamos salidas controladas con algo de mal tiempo, para vernos en esas situaciones y conocer nuestra respuesta y la respuesta de la embarcación. Es mejor esto que no tener experiencia alguna y verse de lleno en una tormenta sin saber como reaccionar.

“El buen marino no es el que sale airoso de una tormenta, sino el que la evita”.

TENER AL DÍA LOS ELEMENTOS DE SEGURIDAD DE LA EMBARCACIÓN:

No hace falta decir que este punto es fundamental ya que todos los que vayamos en la embarcación nos sentiremos tranquilos y respaldados.

Todos los elementos de seguridad de las embarcaciones necesitan de una revisión/sustitución periódica ya que hay elementos que por el paso del tiempo o la mala conservación pueden dejar de funcionar.

TODAS LAS PERSONAS A BORDO DEBEMOS CONOCER EL MANEJO DE LOS ELEMENTOS DE SEGURIDAD:

Aunque esto lo pasamos por alto  a menudo, la localización y uso de chalecos salvavidas, botiquín, señales fumígenas, extintores, emisora VHF, balsa salvavidas y otros elementos de seguridad debe ser conocida por todas las personas que están en la embarcación. Si aprecias tu vida no lo descartes!

COMPROBAR EL BUEN ESTADO DE LA EMBARCACIÓN PARA NAVEGAR:

Tanto los motores como las velas deben estar en condiciones óptimas para no llevarnos ninguna sorpresa y es por eso que debemos revisarlos con regularidad.

Indicadores de velocidad, viento, sonda, radar (si están instalados) deben funcionar correctamente.

No debemos olvidarnos por su puesto del estado del casco y de los elementos que intervienen en la navegación como son el timón, élices, jarcia (para embarcaciones a vela), elementos de fondeo, etc.

Generalmente la obra viva de los barcos pasan por una revisión anual para ver el estado del casco y los elementos situados bajo la línea de flotación.

CONOCER LOS DISTINTOS  PUERTOS Y ZONAS DE RECALADA CERCANOS:

Nunca se sabe hasta donde vamos a llegar navegando, y no siempre tiene que ser debido a la climatología, ya que el cansancio puede apoderarse de nosotros o ha habido cambio de planes. Es por eso que deberíamos conocer los puertos o zonas de recalada donde buscar resguardo. Para ello es importante que conozcamos la zona por la que navegamos o tengamos al alcance documentación sobre ella como son los famosos PORTULANOS que nos facilitan toda la información que podemos necesitar sobre la costa más cercana por la que vamos a navegar.

CONSEJOS PARA AFRONTAR EL MAL TIEMPO:

Si después de todo lo que hemos dicho, nos vemos expuestos a una situación difícil durante la navegación debido al mal tiempo, vamos a explicar las distintas tácticas que podemos emplear para salir de ellas.

  • CAPEAR. Se trata de poner nuestra embarcación contra el viento y las olas, haciendo que ambos entren por las amuras y la proa. Buscaremos un equilibrio entre las olas y la velocidad de la embarcación para evitar choques violentos. Esta maniobra es recomendable cuando hemos ganado barlovento y estamos a una distancia razonable de la costa. Podemos hacerlo manualmente si las olas tienen un tamaño considerable, pues afrontaremos la ola por las amuras (ceñir) y una vez en la cresta trataremos de ponernos paralelos (arribar) para iniciar la bajada de forma suave. Si logramos un buen equilibrio, nos sorprenderá lo bien que podemos aguantar un temporal y las personas que queden dentro de la embarcación no notaran tanto los embates. Estas maniobras son aplicables tanto barcos de vela como a Yates de motor, siendo estos últimos menos afectados ya que por su gran velocidad se hacen más controlables para atacar bien las olas. Su único inconveniente es la alta obra muerta que se hace resistente al viento.

 

  • CAPEAR A VELA. Esta maniobra debe hacerse con las velas apropiadas, aunque no descartamos llevar el motor para ayuda suplementaria. Las velas recomendadas son la “mayor de capa o rizada” y el “tormentín, foque o la génova enrollada parcialmente”.

Para hacer la maniobra:

  1. Debemos virar por avante sin cambiar la amura el tormentín, foque o génova para quedar contraamurados (no habremos pasado la escota al otro lado).
  2. Cazamos la mayor hasta encontrar el punto de equilibrio.
  3. Pondremos la caña del timón a sotavento o si llevamos rueda, la mantendremos a barlovento, levemente hasta equilibrarnos.

Esta maniobra con la vela de proa acuartelada tenderá a hacer que el barco derive, pero lo estaremos contrarrestando con la posición del timón. La mayor le estará dando arrancada al barco para poder afrontar las olas con la proa. En esta maniobra debemos estar atentos en mantener este equilibrio, el cual nos permitirá surcar las olas y capear el temporal de forma cómoda. Procuraremos cortar las olas con la proa si demasiada velocidad y evitando recibir las olas por el través.

  • CAPEAR A PALO SECO. Esto se dice cuando hemos arriado todas las velas y dejamos que el casco del barco ceda y no pondrá resistencia a los golpes de mar, adquiriendo una posición natural de deriva entre las olas. El barco será arrastrado hacia sotavento, dejando tras de sí un remanso que tenderá a aplanar las olas. Existe con esta maniobra el peligro de que el barco quede en algunas ocasiones atravesado a las olas y una grande provoque la vuelta de campana.

 

  • CORRER EL TEMPORAL. Para esta maniobra, tenemos que estar seguros de que allá donde nos lleve el viento es a donde queremos dirigirnos ya que le ofreceremos la popa al viento y a las olas. Las aguas deberán estar libres a sotavento. Es conveniente si vamos a vela que el centro vélico lo situemos lo más a proa posible, para obtener estabilidad de rumbo. El otro inconveniente es que estaremos mucho más tiempo acompañados por el temporal. Debemos procurar llevar la velocidad correcta, para no pinchar la olas y para que ellas no nos alcancen por detrás.

Existen tres formas de correr el temporal:

  1. CORRER LIBRE. Es llevar el viento y las olas por la popa, pero hacerlo a gran velocidad. Es una opción más arriesgada, pero la velocidad nos permitirá maniobrar mejor para controlar la dirección.
  2. CORRER CON ESTACHAS. Para esta maniobra es necesario proveerse de varios cabos (entre en 30 y 50 metros), para que atados a la popa puedan ser arrastrados por el barco. El efecto que notaremos es como si nos tiraran desde atrás y así el barco pone popa a las olas. El único inconveniente es el que la popa y su bañera quedan expuestas a las olas.

  • ANCLA DE CAPA. Nos valemos de un artefacto con forma cónica cuya parte más ancha quedará mirando al barco. Estará sujeto mediante un cabo a nuestra embarcación por una de las amuras, para que las olas se cojan siempre por ella. Debemos tener en cuenta en este caso de no llevar motor ni velas puestas ya que lo que pretendemos es reducir la deriva a sotavento pero no avanzar.

Esperamos que te hayas aprendido bien estas técnicas y no tengas que usarlas nunca, pero sobre todo, si llega el caso haz uso de la facultad más poderosa, “Mantener la calma

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